Participación ciudadana: de promesa a realidad en Cuauhtémoc

Por Héctor Hernández Borunda
Durante muchos años, la participación ciudadana fue tratada como un concepto bonito, pero lejano. Se hablaba de ella en discursos, pero no se materializaba en políticas públicas reales. En Cuauhtémoc, Chihuahua, eso comenzó a cambiar gracias al empuje decidido de un grupo de regidores del Ayuntamiento 2021–2024, que asumimos el compromiso de impulsar una verdadera transformación desde lo local.

Inspirándonos en modelos exitosos como el del municipio de Chihuahua, realizamos visitas, generamos vínculos institucionales y tocamos las puertas necesarias para que las ideas se convirtieran en acciones, y las acciones, en resultados concretos.

Desde esa administración municipal, apostamos por una visión distinta: que la ciudadanía dejara de ser espectadora y se convirtiera en protagonista. Y no se trató solo de buenas intenciones; los avances son palpables y hoy marcan un antes y un después en nuestra historia local.

Se abrieron espacios reales de escucha; se formalizó un nuevo Comité Pro Obra en el Ejido Progreso; se instaló el Consejo Consultivo de Participación Ciudadana; y se impulsó, mejoró y publicó el nuevo Reglamento de Participación Ciudadana, que dio vida a los instrumentos legales que hoy permiten a la comunidad incidir directamente en las decisiones públicas. A esto se suma la realización del primer ejercicio de presupuesto participativo del municipio, acompañado de su respectiva consulta pública.

Estos avances no ocurrieron por inercia. Fueron resultado de la voluntad política de un grupo de regidores comprometidos con hacer del gobierno municipal un espacio verdaderamente abierto. También fue clave la disposición del resto del Ayuntamiento para dar respaldo a esta agenda. Creímos, y seguimos creyendo, que un gobierno legítimo se construye con la ciudadanía, no a espaldas de ella.

Si bien aún queda mucho por hacer, lo alcanzado en este periodo representa un parteaguas en la forma de hacer política en Cuauhtémoc.

Hoy, enfrentamos nuevos retos, la participación ciudadana no debe retroceder ni convertirse en un ejercicio simulado, es momento de fortalecer lo ya logrado, protegerlo del uso político o clientelar, y seguir abriendo canales de consulta, deliberación y vigilancia ciudadana.

Como regidor, estoy convencido de que los municipios que avanzan son aquellos que escuchan, dialogan y deciden con su gente. Cuauhtémoc ya demostró que sí se puede.

Aplaudo que el gobierno municipal actual dé continuidad y fortalezca aún más este tema, asignando a una persona responsable del área y promoviendo ejercicios participativos como los foros ciudadanos. Que la participación ciudadana siga creciendo, institucionalizándose y evolucionando es señal de madurez democrática.